¿Sientes que tu hijo nunca se cansa, corre sin parar por la casa o choca constantemente con los muebles?
En Terapia Ocupacional, estos comportamientos suelen ser una señal de que el niño está buscando estímulos para regular su sistema propioceptivo, que es el sentido que nos informa sobre la posición de nuestros músculos y articulaciones. Cuando el nivel de alerta está muy alto, el cerebro necesita actividades de «trabajo pesado» para volver a su eje.
¿Qué es el trabajo pesado en casa?
No se trata de hacer ejercicios extenuantes, sino de incorporar actividades lúdicas que impliquen empujar, traccionar o levantar peso seguro. Estos movimientos envían señales de calma directas al sistema nervioso, ayudando a que el niño se organice físicamente, baje sus niveles de impulsividad y pueda concentrarse mejor en tareas posteriores, como hacer los deberes o sentarse a comer.
Ideas prácticas para aplicar hoy:
- El camión de mudanzas: Invítalo a empujar un canasto lleno de juguetes pesados o libros de una habitación a otra.
- Caminar como animales: Jugar a avanzar como sapitos, osos o gatear como cangrejos. Esto exige contracción muscular que organiza el cuerpo.
- Ayudantes del hogar: Actividades cotidianas como llevar las bolsas del supermercado (adaptadas a su tamaño) o colgar la ropa mojada son excelentes ejercicios reguladores.
La importancia de la constancia
Realizar estas breves rutinas de juego antes de momentos que requieran calma (como la hora de dormir o de estudiar) funciona como un anclador sensorial.
En Centro Timón, enseñamos a las familias a identificar el perfil de su hijo para que sepan exactamente qué tipo de juego necesita en cada momento del día, transformando la energía desbordante en una oportunidad de conexión.
