Skip to content Skip to sidebar Skip to footer

Viajar tranquilos: Cómo armar un kit de calma para estas vacaciones

Las vacaciones son el momento más esperado del año, pero para un niño con desafíos sensoriales o que depende mucho de sus rutinas, el trayecto puede ser la parte más difícil. El ruido del motor, la presión en los oídos, el espacio reducido o la incertidumbre de «cuándo llegaremos» pueden generar desregulación antes de que empiece la diversión.

¿Qué es una mochila de calma?
No es solo un bolso con juguetes; es una herramienta de seguridad.
Su objetivo es proporcionar estímulos que ayuden al niño a mantenerse organizado y tranquilo mientras su entorno cambia.

¿Qué no puede faltar en tu kit?
Para que el viaje sea un éxito, te recomendamos incluir elementos que apunten a diferentes sentidos:

  1. Para el sistema auditivo: Si el ruido del avión o el tráfico lo abruman, unos audífonos canceladores de ruido o su música favorita pueden ser su mejor refugio.
  2. Para el sistema táctil y propioceptivo: Incluye algo que pueda apretar o manipular. Una masa para modelar, un pequeño juguete o un peluche con peso proporcionan calma a través de las manos.
  3. Para la seguridad emocional: No olvides un objeto con «olor a casa». Una manta pequeña o un juguete de apego ayudan a bajar la ansiedad ante lugares desconocidos.
  4. Para la previsibilidad: El tiempo es abstracto para los niños.
    Llevar una agenda visual simple o dibujos que muestren las etapas del viaje (auto > parada a comer > llegada al hotel) les da una sensación de control.

Viajar con niños neurodiversos requiere una dosis extra de planificación, pero con los apoyos correctos, el camino también puede ser parte del disfrute familiar.