Durante el segundo semestre, la vida escolar se afianza y surgen los deseos de invitar a un compañero del colegio a jugar a la casa. Para un niño neurodivergente, recibir un amigo en su espacio personal es una oportunidad maravillosa para practicar habilidades sociales, pero también representa una fuente de ansiedad. Compartir sus juguetes, negociar…
