El juego es una de las formas más poderosas de aprender. Pero no todos los niños pueden participar de la misma manera a menos que hagamos pequeñas adaptaciones que abran las puertas a todos.
Aquí te compartimos estrategias simples para fomentar un juego inclusivo, donde cada niño pueda sentirse parte:
Ofrece opciones, no imposiciones
Un mismo juego puede tener distintas formas de participar: mirando, tocando, guiando, eligiendo colores o moviendo piezas. Todo cuenta como participación.
Adapta las reglas
A veces basta con bajar la velocidad, reducir pasos o permitir turnos más largos. El objetivo no es “ganar”, sino compartir.
Usa materiales accesibles
Piezas grandes, texturas diversas y colores contrastados ayudan a que más niños puedan explorar y disfrutar.
Cuida el ambiente emocional
Celebrar cada esfuerzo, permitir equivocarse y dar tiempo para intentarlo es clave para que todos se animen a jugar.
Enseña a los niños a incluir
La inclusión también se aprende. Modelar frases como “¿cómo te gustaría participar?”, “intentemos juntos” o “podemos ayudarte” abre caminos.
Con pequeños ajustes, transformamos el juego en un espacio donde todos los niños sienten que sí pertenecen.
