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Decir ‘gracias’ abre puertas: la gratitud también se aprende

Agradecer es mucho más que una palabra. Es reconocer al otro, valorar lo que recibimos y fortalecer los vínculos. Y aunque parezca algo pequeño, la gratitud es una habilidad que se enseña, se modela y se contagia.

Los niños aprenden a agradecer cuando lo ven en casa, cuando se sienten escuchados, y cuando entienden que un “gracias” no es una obligación, sino una forma de conexión.

En Centro Timón acompañamos a las familias desde esta mirada emocional y educativa. La gratitud forma parte del desarrollo socioemocional, que trabajamos en sesiones terapéuticas y en la orientación a padres.

Fomentar la gratitud afecta positivamente a:

  • Empatía y relación con pares
  • Regulación emocional
  • Comunicación social
  • Tener una mayor seguridad afectiva

Pequeños gestos diarios hacen la diferencia: agradecer por un juego compartido, por la comida, por un abrazo o por un día bonito.

Hoy invitamos a nuestros hijos a agradecer algo simple. La gratitud abre puertas y también corazones.