La Navidad es un momento lleno de colores, aromas, visitas y celebraciones. Para muchos niños esto es maravilloso pero para otros puede ser demasiado. La sobrecarga sensorial como ruidos, cambios de rutina, luces intensas o mucha gente, puede generar irritabilidad, llanto, cansancio o necesidad de aislarse.
Afortunadamente, pequeñas adaptaciones pueden transformar la experiencia en algo mucho más tranquilo y predecible para toda la familia. Aquí te compartimos 5 ideas simples para vivir una Navidad más calmada, conectada y respetuosa de las necesidades de cada niño.
Prepara un “plan visual del día”
Los niños se sienten más seguros cuando saben qué esperar.
Puedes usar dibujos, pictogramas o fotos reales para anticipar:
- Quiénes vendrán,
- Cuándo cenarán,
- Cuándo abrirán regalos,
- Y en qué momento podrán descansar.
Esta previsibilidad baja la ansiedad y mejora la conducta.
Crea un “rincón tranquilo”
La estimulación navideña puede ser intensa: luces, música, conversaciones, movimientos. Un pequeño espacio de calma ayuda muchísimo. Incluye elementos como:
- una manta suave
- un cojín sensorial
- libros favoritos
- luz tenue
Este espacio es un refugio que les permite regularse.
Ajusta la iluminación y el volumen
Las luces intermitentes y la música fuerte pueden agotar rápidamente a muchos niños. Opta por: luces cálidas y estáticas, música suave, aromas simples (evitar velas o difusores muy intensos).
Un ambiente más sereno favorece que los niños interactúen sin sentirse sobrepasados.
Dale objetos seguros y familiares
Un peluche, una manta o un juguete especial puede entregar seguridad emocional cuando todo alrededor cambia.
Si visitan otra casa, llévalo contigo.
Si se quedan en casa, déjalo accesible.
Estos objetos funcionan como “anclas” que brindan estabilidad.
En Centro Timón trabajamos con fonoaudiólogas, psicólogas, terapeutas ocupacionales y educadoras diferenciales con experiencia en regulación sensorial, desarrollo, conducta y comunicación.
Podemos ayudarte a: comprender las necesidades sensoriales de tu hijo, identificar señales de sobrecarga, evaluar hitos del desarrollo, enseñar estrategias personalizadas para el hogar, y acompañarte a construir ambientes más calmados y predecibles.
Una Navidad más tranquila no solo es posible. También puede ser una oportunidad de conexión, aprendizaje y bienestar para toda la familia.
